Existe una carretera que llega al pié de la Abadía, pero también se puede subir a pie, en funicular o en tren cremallera, que fue el medio que utilizamos esta vez. Nos comentaban que se trata de un lugar emblemático, símbolo de Cataluña, y por ello el lugar cuenta con infraestructuras turísticas como hoteles, restaurantes y una mega-tienda de souvenirs más grande creo que el propio Monasterio.
Las fotos están aquí.
Queda pendiente volver algún día y explorar más su entorno natural.